Dentro

Es esta estepa. Es esta maldita estepa y este mar de piojos que no te deja vivir.

El teniente dice que los nuestros ya están en camino, que el cerco no durará mucho tiempo, y que Manstein es mucho mejor que Zhukov, o que cualquier otro general soviético.

Pero pasan los días y tememos que los días se puedan convertir en semanas.

Tenemos toda la confianza en el Führer. Jamás nos ha fallado y ésta no será la primera vez. Nos sacará de aquí.

Pero no sé cuanto frío podremos soportar, cuántas heladas, cuántas ventiscas, y cuánta nieve tendrán que aguantar nuestros cuerpos hasta que vengan a rescatarnos.

Los piojos son peores que los rusos. Prefiero enfrentarme a ellos antes que a estas diminutas bestias. Estoy seguro de que los rusos han aprendido de ellos. Han aprendido a hostigarnos, a aparecer de la nada y no marcharse hasta habernos hecho retroceder y desesperar, a mofarse de nuestros intentos por sobrevivir a esta inmensidad salvaje y cruel.

Es esta maldita estepa…


Contra los rusos tenemos las balas de nuestros fusiles y los proyectiles de nuestros cañones, y cuando estos se agoten tenemos nuestros puños. Pero qué hacer contra este mar de piojos…



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