¡Expulsados!

Nadiuska, puedo anunciarte que acabamos de expulsar a las serpientes fascistas de nuestra patria. Huyen como perros apaleados, a veces dejando atrás su propio armamento, o sus propios camaradas heridos.

Dicen que pronto estaremos en Alemania. Yo no dudo de ello.

Invadieron nuestra tierra matando a niños y dejando morir de hambre y frío a pueblos enteros. Pero pronto todo el pueblo alemán conocerá la bravura del pueblo soviético. Siento que con cada alemán que mato estoy vengando a una familia que vio arrebatada y quemada su izba. En los cohetes y proyectiles escribimos lemas por nuestros camaradas muertos en Stalingrado y Leningrado. Toda la tropa está entusiasmada.

Yo sólo pienso en ti y en la patria. Lucho para que nuestros hijos un día puedan crecer fuertes y libres de las alimañas fascistas que una vez osaron alzarse contra nosotros. En los escasos momentos de calma te imagino, y cuando la fatiga se hace insoportable te echo de menos.

Abraza a mis padres. No olvides que te amo.



¡Por la Patria, y por ti!

Siempre tuyo…

Sasha


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