Saint-Lô

Me hace gracia lo que cuentan los periódicos. Hoy Baker llegó blandiendo orgulloso un ejemplar del New York Times de hacía unos días. Nos retrataban como a héroes. La foto de cuatro de nosotros sobre una pila de escombros desplegando una bandera nazi culminaba seis páginas de reportaje sobre Saint-Lô.


En casa no saben que los hombres de la foto perdieron a la mitad de su compañía tomando cuatro edificios derruidos a los que no les importaba quienes fuesen sus dueños.

Sus sonrisas nerviosas delatan todo el horror que reprimen para la instantánea. En casa ni se imaginan cuanta sangre costó tomar Saint-Lô.

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