Zweitausend Briefe...

Dos mil cartas podría escribir para decirte lo mucho que echo de menos tus abrazos. No puedes entender lo que acuchilla este frío espantoso y lo que daría por tener aquí tu calor.

Llevo una semana durmiendo entre una pared que amenaza con aplastarme y una pila de escombros que hemos levantado para proteger nuestro flanco derecho. No sé como he sido capaz de sobrevivir aquí todos estos días, entre este mar de cascotes y hierro retorcido.

Mantener a raya a los rusos está siendo relativamente fácil si tenemos en cuenta que se lanzan oleada tras oleada contra nuestras ametralladoras. Pensamos que resistiremos mientras tengamos munición. Pero esto es lo que más nos preocupa. Ya han muerto cuatro hombres cuando se dirigían al puesto de mando en busca de los proyectiles que tanta falta nos hacen. Aventurarse en las ruinas a merced de los francotiradores nos atemoriza más que todas las hordas de rusos que puedan atacarnos.

Justamente, el enlace de municiones que ha llegado esta mañana nos ha dicho que esta madrugada los soviéticos han atacado con especial crudeza a las tropas rumanas en el Don. Espero que aguanten por sí solos, porque enviar tropas de refuerzo a cualquier lugar del frente que no sea Stalingrado sería un duro golpe para todos los que luchamos en la ciudad.


Aquí, lo único que me hace no desfallecer de fatiga es evocar tu imagen cada vez que cierro los ojos. Porque cuando los cierro me siento cerca de ti y fuera de este infierno.

Me he llevado la mayor alegría de los últimos meses cuando he leído que nuestro pequeño Karl ya ha dado sus primeros pasos. Por un momento me vi junto a vosotros, lejos de este frío y de esta constante algarabía de detonaciones y balas.

Gracias por recordarme porqué lucho. Es Alemania, pero también sois vosotros los que estáis en todos mis y cada uno de mis pensamientos. Pronto estaremos juntos y recordaremos estos momentos como gloriosos episodios de gloria de nuestro país.



Mil besos para ti,
Y un caluroso abrazo
para nuestro pequeño Karl.

2 comentarios:

  1. Realmente emotivo. Llega al alma ya casi siento el olor de esos hierros retorcidos desde mi silla frente al pc jajaja Si me dicen que es una carta real me lo creeria sin dudar.
    Genial Yoel sigue asi
    ;)

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  2. Pues muchísimas gracias, Gloria. Siempre pretendo causar ese efecto con mis relatos, y si esta vez lo he conseguido me alegro mucho. Mi intención era justamente esa: ponerme en la piel de un soldado alemán en mitad de esas ruinas y contar lo que veía, lo que temía, lo que sufría, y por supuesto, la añoranza por su casa y su familia.

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